CUBIERTA: junta alzada
 

La junta alzada es el sistema constructivo más utilizado actualmente en cubiertas, ofrece unas cualidades económicas y de duración más adaptadas a la arquitectura contemporánea. La poca altura de los perfiles (25 mm con un espesor de 5 mm) contribuye a la modernidad, a la ligereza y a la regularidad de la cubierta sobre todo cuando las formas son complejas. Es un sistema flexible capaz de adaptarse prácticamente a cualquier geometría.

El uso de maquinaria (perfiladoras, engatilladoras...) permite reducir el tiempo de ejecución y por tanto el coste de la cubierta, además de garantizar una estanqueidad máxima con pendientes superiores al 8%.

     
     
   
CUBIERTA: junta listón
 

El montaje longitudinal tradicional es el sistema con listones de madera y tapajuntas.
Un listón de madera, de forma trapezoidal o rectangular, se fija mediante tornillos autorroscantes al soporte de madera. Su altura es de 40 o 50 mm. La sujeción de las planchas de zinc o cobre se asegura por una pata del mismo material que sujeta los pliegues periféricos. Los tapajuntas aseguran la estanqueidad del conjunto. Su fijación se realiza por medio de clavado en la parte superior con una pata especial que permite la sujeción de los tapajuntas, la cual facilita la libre dilatación.

Actualmente esta técnica está cada vez más obsoleta debido al alto coste de mano de obra que conlleva, siendo mucho más rápido y económico el sistema de junta alzada.

     
     
   
FACHADA: junta alzada
 

Es el típico perfil de la cubierta aplicado a la fachada, sus características y ejecución son idénticas al sistema utilizado en cubiertas con la salvedad de que podemos elegir la dirección de las juntas (en horizontal, en vertical o incluso inclinadas) lo que nos permite amplias posibilidades de diseño.

Su junta plegada de poca altura permite observar las sombras a lo largo de todas las bandejas, tanto en instalación vertical como horizontal se puede escoger una junta de fachada con pliegue simple o doble para ampliar o atenuar el efecto de las sombras. Este sistema permite realizar las formas arquitectónicas más diversas, ya sean rectas o curvas, cónicas o convexas.

En este tipo de fachada hay que prestar especial atención a las modulaciones de las bandejas para lograr su perfecta integración con los huecos de fachada previstos, intentando cuadrar los huecos con las juntas.

   
     
   
FACHADA: junta plana
 

Este sistema tiene su origen en una técnica tradicional de revestimiento del zinc. La junta plana se puede instalar tanto en superficies planas como en fachadas curvas de gran radio y tiene fácil adaptación a formas complejas.

Este sistema consiste en el engatillado de planchas entre si formando una junta estanca y de fijación oculta  consiguiendo una atenuación de las líneas de fachada al quedar definidas unas líneas muy finas en los encuentros entre bandejas.

Las bandejas pueden ser cuadradas colocadas a 45º (en forma de rombo) o a 90º o bien pueden ser rectangulares, según las condiciones del diseño.

   
     
   
FACHADA: panel fachada
 

Este sistema está compuesto por bandas largas muy planas con efecto de junta hueca marcada. Se instala directamente sobre una subestructura de nivelación habitualmente metálica (aluminio o galvanizado) por lo que no requiere un soporte continuo, pero sí con cámara de aire para ventilación.

Los paneles se unen entre si por encajado simple con fijaciones mecánicas no visibles. El resultado estético final es una fachada estructurada marcada por unas fuertes líneas horizontales o verticales cada 30 cm aproximadamente.

La longitud máxima recomendada para los paneles es de 4 m y su ancho menor de 30cm para reducir la presencia de las “aguas” que se llegarían a formar con la dilatación.

   
     
   
FACHADA: escamas y rombos
 

Gracias a su tamaño reducido se adaptan perfectamente a superficies de geometría muy complicada. Los revestimientos de cubiertas amansardadas, laterales de chimenea o incluso cúpulas no representan ningún problema para las tejas en forma de escamas o romboides.

Este sistema basa su estanquidad en la superposición de las escamas o rombos, los cuales van fijadas al soporte de madera con puntas, quedando la fijación oculta al superponerse la escama superior.

   
     
   
DECORACIÓN E INTERIORES
 

Tanto el cobre como el zinc y otros metales son materiales que pueden ser empleados para la decoración de interiores. Es posible revestir practicamente cualquier superficie utilizando cualquiera de los sistemas que hemos visto con anterioridad, con la ventaja de que el diseño de las piezas no está limitado por la necesidad de hacer el sistema estanco al agua ya que éste no se encuentra a la intemperie.

Si lo que queremos es obtener un acabado metálico y brillante, conservando el tono natural del cobre o del zinc, podemos aplicar un barnizado que lo proteja y le impida coger la pátina.